Civiles armados de EE.UU. viajan a la frontera con México para detener la caravana de migrantes
Publicado: 6 nov 2018 14:14 GMT - RT
Se trata de milicias no reguladas que actúan
por su cuenta y no están habilitados para hacer cumplir la ley.
Vallas en la frontera de EE.UU. con México, vistas desde la parte estadounidense, en Nogales, Arizona.
Adrees Latif / Reuters
Grupos de civiles armados de EE.UU. se dirigen a la frontera con México para frenar la caravara de migrantes centroamericanos, compuesta por unas 6.000 personas, que se dirige al país atravesando el territorio vecino.
Según el Washington Post, esto grupos están empaquetando carpas, engrasando rifles y afinando aviones no tripulados. "Observaremos e informaremos, y ofreceremos ayuda de cualquier manera que podamos", ha declarado al citado diario Shannon McGauley, presidente de los autodenominados 'Minutemen de Texas', quien afirma que tienen ya a 100 voluntarios rumbo a Río Grande.
Además, McGauley asegura que otras milicias procedentes de Oregón, Indiana e incluso dos de ellas de Canadá también se dirigen a la zona.
Sin embargo, el director político nacional de Minutemen, Howie Morgan, espera que "miles" de ciudadanos armados acudan a su llamamiento, que hicieron a través de su página web para presentarse en algún punto de los 2.000 kilómetros de frontera durante los próximos 90 días.
"Creemos que nuestra nación está siendo atacada por extranjeros que se niegan a aceptar el imperio de la ley sobre cómo convertirse en un ciudadano en los Estados Unidos", declaró Morgan a Newsweek.
De hecho, fuentes del Pentágono consultadas por Newsweek, que incluye a oficiales de alto nivel, consideran que esta propuesta tienen motivaciones políticas y que es una pérdida de dinero. Además, creen que se trata de un truco publicitario del presidente para obtener apoyo en vísperas de las elecciones de medio término que celebra el país americano.
Según el Washington Post, esto grupos están empaquetando carpas, engrasando rifles y afinando aviones no tripulados. "Observaremos e informaremos, y ofreceremos ayuda de cualquier manera que podamos", ha declarado al citado diario Shannon McGauley, presidente de los autodenominados 'Minutemen de Texas', quien afirma que tienen ya a 100 voluntarios rumbo a Río Grande.
Además, McGauley asegura que otras milicias procedentes de Oregón, Indiana e incluso dos de ellas de Canadá también se dirigen a la zona.
Al menos 200 miembros podrían presentarse
Por otro lado, según unos documentos obtenidos por Newsweek de fuentes del Pentágono, estos grupos utilizarían equipos robados a la Guardia Nacional y operarían bajo el "disfraz de patrullas ciudadanas". Así, el departamento de Defensa de EE.UU. denomina a estos ciudadanos "milicias armadas no reguladas" y considera que no tienen potestad para hacer cumplir la ley. Además, el texto estima que alrededor de 200 miembros podrían acudir a la frontera con México.Sin embargo, el director político nacional de Minutemen, Howie Morgan, espera que "miles" de ciudadanos armados acudan a su llamamiento, que hicieron a través de su página web para presentarse en algún punto de los 2.000 kilómetros de frontera durante los próximos 90 días.
"Creemos que nuestra nación está siendo atacada por extranjeros que se niegan a aceptar el imperio de la ley sobre cómo convertirse en un ciudadano en los Estados Unidos", declaró Morgan a Newsweek.
15.000 soldados en la frontera
El pasado miércoles el presidente Donald Trump ya anunció que podría enviar hasta 15.000 soldados a la frontera sur para anticiparse a la llegada de la caravana de migrantes.De hecho, fuentes del Pentágono consultadas por Newsweek, que incluye a oficiales de alto nivel, consideran que esta propuesta tienen motivaciones políticas y que es una pérdida de dinero. Además, creen que se trata de un truco publicitario del presidente para obtener apoyo en vísperas de las elecciones de medio término que celebra el país americano.
Denuncian la desaparición de al menos 80 migrantes de la caravana en el estado de Veracruz
Publicado: 6 nov 2018 09:29 GMT - RT
El caso está siendo investigado por la
Comisión Nacional de Derechos Humanos de México, que está "pidiendo la
información y preguntando a las personas" en el estado.
Migrantes centroamericanos en la ciudad de Córdoba, Veracruz, México, el 5 de noviembre de 2018.
Rodrigo Abd / AP
La
Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) de México ha informado
este martes que dispone de reportes que apuntan que más de 80 migrantes
centroamericanos de la caravana que se dirige a Estados Unidos
desaparecieron en el municipio de Isla, en el estado de Veracruz
(México).
"Desaparecidos son dos autobuses", afirmó el visitador de la CNDN Edgar Corzo, citado por la agencia EFE. En ese contexto, señaló que se tomaron "medidas cautelares para que se busque a las personas, se les guarde su integridad".
Según Corzo, el organismo está investigando el caso, que fue denunciado por un ciudadano, y está "pidiendo la información y preguntando a las personas" en dicho estado.
Por su parte, el 'ombudsman' de la Defensoría de los Derechos Humanos del Pueblo de Oaxaca (DDHPO) informó este martes en su cuenta de Twitter sobre la desaparición de un centenar de integrantes de la caravana. "Estamos en medio de una emergencia, desde el sábado 3 de noviembre se encuentran reportados como desaparecidos alrededor de cien migrantes en éxodo que abordaron dos camiones en condiciones infrahumanas", señaló.
La ONU estima el número de migrantes que se dirigen a EE.UU. en unas 7.000 personas. Según la Secretaría de Gobernación de México, alrededor de 5.347 centroamericanos han transitado en las últimas semanas por la frontera sureña con Guatemala, con aproximadamente 1.000 personas registradas en Oaxaca y otras 4.347 en Veracruz.
La
Comisión Nacional de Derechos Humanos de México, informó que en el
Estado de Veracruz se ha reportado desaparición de 80 migrantes que
viajaban en dos camiones, los viajeros entraron al país el pasado 19 de
octubre y desde el sábado, no se tiene información del grupo.
Cabe destacar que el grupo forma parte de la primera caravana que se formó en San Pedro Sula el 13 de octubre, por lo que es muy probable que dentro de los 80, haya hondureños.
"Desaparecidos son dos autobuses", afirmó el visitador de la CNDN Edgar Corzo, citado por la agencia EFE. En ese contexto, señaló que se tomaron "medidas cautelares para que se busque a las personas, se les guarde su integridad".
Según Corzo, el organismo está investigando el caso, que fue denunciado por un ciudadano, y está "pidiendo la información y preguntando a las personas" en dicho estado.
Por su parte, el 'ombudsman' de la Defensoría de los Derechos Humanos del Pueblo de Oaxaca (DDHPO) informó este martes en su cuenta de Twitter sobre la desaparición de un centenar de integrantes de la caravana. "Estamos en medio de una emergencia, desde el sábado 3 de noviembre se encuentran reportados como desaparecidos alrededor de cien migrantes en éxodo que abordaron dos camiones en condiciones infrahumanas", señaló.
La ONU estima el número de migrantes que se dirigen a EE.UU. en unas 7.000 personas. Según la Secretaría de Gobernación de México, alrededor de 5.347 centroamericanos han transitado en las últimas semanas por la frontera sureña con Guatemala, con aproximadamente 1.000 personas registradas en Oaxaca y otras 4.347 en Veracruz.
¡ALERTA! 80 MIGRANTES DESAPARECIDOS EN VERACRUZ
Cabe destacar que el grupo forma parte de la primera caravana que se formó en San Pedro Sula el 13 de octubre, por lo que es muy probable que dentro de los 80, haya hondureños.
Agencias / EL LIBERTADOR
Ciudad de México. Al
menos 80 personas que viajaban en la caravana migrante, fueron
reportadas como desaparecidas por la Comisión Nacional de Derechos
Humanos (CNDH).
El
grupo forma parte de la caravana que entró al país el 19 de octubre, y
desde el pasado sábado no se sabe de ellos. Así lo informó en
conferencia de prensa el visitador general de la Comisión, Edgar Corzo.
“Desaparecidos
son dos autobuses, estamos haciendo las gestiones correspondientes,
emitimos medidas cautelares para que se busque a las personas, se les
guarde su integridad”, puntualizó.
Según
las autoridades mexicanas, una persona denunció la situación ante una
instancia de justicia de Oaxaca, luego la CNDH dio el acompañamiento
para investigar.
Corzo
señaló que donde se presume ocurrió la desaparición, fue en el
municipio de Isla, en el Estado de Veracruz, y añadió que ya se está
pidiendo información con la población.
Sobre
el tema, el ombudsman mexicano, Arturo Peimbert, dio alerta en su
cuenta de Twitter sobre la desaparición de 100 centroamericanos de la
primera caravana migrante.
“Estamos
en medio de una emergencia, desde el sábado 3 de noviembre se
encuentran reportados desaparecidos alrededor de 100 migrantes en éxodo
que abordaron dos camiones en condiciones infrahumanas”.
Cabe
destacar, que de las cuatro caravanas que buscan llegar a Estados
Unidos, las primeras dos son mayoritariamente de hondureños, por lo que
es muy probable que las 80 personas desaparecidas sean de este país, que
ya ha reportado unas tres víctimas mortales en el éxodo.
Al
momento de partir, a pesar de que el Gobierno de Honduras acusó de
“complot” político, los ciudadanos dejaron claro que en su tierra natal
ya no podían vivir, y preferían huir en caravana en busca de asilo en
EE.UU. o México, en caso de no poder terminar el trayecto.
"No hacemos trucos": Mattis defiende el envío de tropas a la frontera con México
Publicado: 1 nov 2018 10:55 GMT - RT
El despliegue militar es una respuesta a la
futura llegada la caravana de migrantes, integrada por miles de
centroamericanos, a la frontera entre México y EE.UU.
Jose Luis Gonzalez / Reuters
Este miércoles, el secretario de Defensa de EE.UU., James Mattis, rechazó que el despliegue de más de 5.200 soldados en la frontera con México para hacer frente a la caravana de migrantes sea una medida con carácter electoralista.
"No hacemos trucos en este Departamento", dijo Mattis en respuesta a una reportera que le preguntó por las críticas que han señalado la decisión como un "truco político" de cara a las elecciones legistlativas en EE.UU., previstas para el próximo martes.
Las declaraciones tuvieron lugar en una conferencia de prensa tras su reunión en el Pentágono con el ministro de Defensa surcoreano, Jeong Kyeong-doo.
Mattis afirmó que el envío de militares para asistir al Departamento de Seguridad Nacional "es un apoyo práctico basado en una solicitud del Comisionado de Aduanas y Policía Fronteriza".
"Estamos apoyando a la Secretaría de la Seguridad Nacional, que necesita ayuda militar adicional. Lo hacemos también después de tormentas (...). Este es un aspecto diferente, pero es lo que estamos haciendo", declaró Mattis.
El pasado 13 de octubre, unos 1.600 hondureños conformaron una caravana rumbo a EE.UU. a la que se sumaron guatemaltecos y salvadoreños con el objetivo de escapar de la pobreza y la violencia en sus países. Días después de cruzar la frontera entre Guatemala y México, ya contaba con cerca de 7.000 personas.
A medida que la columna continúa aproximándose a su territorio, Washington anunció el envío de 5.200 soldados a su frontera sur para tratar de detenerla.
Asimismo, el presidente estadounidense, Donald Trump, calificó la llegada de migrantes como una "invasión" y advirtió que los militares de su país "les están esperando". El mandatario también señaló que su Gobierno planea construir "ciudades de carpas" para combatir la entrada ilegal de migrantes centroamericanos a EE.UU.
"No hacemos trucos en este Departamento", dijo Mattis en respuesta a una reportera que le preguntó por las críticas que han señalado la decisión como un "truco político" de cara a las elecciones legistlativas en EE.UU., previstas para el próximo martes.
Las declaraciones tuvieron lugar en una conferencia de prensa tras su reunión en el Pentágono con el ministro de Defensa surcoreano, Jeong Kyeong-doo.
Mattis afirmó que el envío de militares para asistir al Departamento de Seguridad Nacional "es un apoyo práctico basado en una solicitud del Comisionado de Aduanas y Policía Fronteriza".
"Estamos apoyando a la Secretaría de la Seguridad Nacional, que necesita ayuda militar adicional. Lo hacemos también después de tormentas (...). Este es un aspecto diferente, pero es lo que estamos haciendo", declaró Mattis.
El pasado 13 de octubre, unos 1.600 hondureños conformaron una caravana rumbo a EE.UU. a la que se sumaron guatemaltecos y salvadoreños con el objetivo de escapar de la pobreza y la violencia en sus países. Días después de cruzar la frontera entre Guatemala y México, ya contaba con cerca de 7.000 personas.
A medida que la columna continúa aproximándose a su territorio, Washington anunció el envío de 5.200 soldados a su frontera sur para tratar de detenerla.
Asimismo, el presidente estadounidense, Donald Trump, calificó la llegada de migrantes como una "invasión" y advirtió que los militares de su país "les están esperando". El mandatario también señaló que su Gobierno planea construir "ciudades de carpas" para combatir la entrada ilegal de migrantes centroamericanos a EE.UU.
¿Qué podría ocurrirle de verdad a los migrantes si desafían al Ejército de EE.UU.?
Publicado: 2 nov 2018 23:46 GMT - RT
Aunque Donald Trump ha amenazado con adoptar
medidas para frenar a la caravana migrante centroamericana, los
obstáculos legales de algunas permite contemplarlas como mera dialéctica
electoral.
Despliegue del Departamento de Seguridad Nacional para la frontera suroeste, el 31 de octubre de 2018.
Airman First Class Daniel A. Hernandez/U.S. Air Force / AP
El presidente de EE.UU., Donald Trump,
anunció que la semana que viene firmará una nueva orden ejecutiva como
medida de coacción contra la caravana de migrantes centroamericanos que
avanza hacia predios estadounidenses.
A las puertas de las elecciones de medios término, que se celebrarán el próximo 6 de noviembre, Trump ha desplegado al Ejército estadounidense en la frontera para persuadir por la fuerza a los migrantes de que no es una buena idea cruzar, y ha amenazado con negarles el derecho al asilo a quienes hayan llegado.
Esas dos medidas, sin embargo, tendrían que cruzar grandes obstáculos jurídicos, lo que parece indicar que el propósito de los anuncios tiene objetivos más electorales que prácticos, advierte un análisis de AP.
Esa declaración anticipa un posible choque que podría generarse en los próximos días, conforme avanza la caminata. Sin embargo, el propósito soterrado de esas palabras parece tener tintes electorales, tal como advirtió recientemente el economista y profesor de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Enrique Dussel Peters.
"No tengo los mejores servicios de inteligencia, pero tampoco creo en las coincidencias. En todo caso, no descarto que en estos 10 días Trump aumente su retórica contra la inmigración para salir mejor parado en las urnas", dijo Peters a RT el pasado martes.
El discurso anti-inmigración de Trump, que le garantizó la victoria electoral en 2016, se ha exacerbado en las últimas semanas para tratar de persuadir el voto republicano y así garantizar la mayor cantidad de curules en las dos cámaras del Congreso a días de la elección.
De hecho, la semana pasada Trump dejó en evidencia el uso político que hace del tema de la caravana con el propósito de buscar votos para la bancada republicana. "Cada vez que usted vea una caravana, o personas que vienen ilegalmente, o intentan ingresar ilegalmente a nuestro país, piense y culpe a los demócratas por no darnos los votos para cambiar nuestras patéticas leyes de inmigración", escribió en su cuenta de Twitter.
"A estas caravanas ilegales no se les permitirá el ingreso a Estados Unidos y deben regresar ahora, porque están perdiendo su tiempo", dijo este jueves el mandatario, que ha prometido que enviará al menos 5.200 soldados adicionales para resguardar la frontera entre México y EE.UU.
Sin embargo, el despliegue de soldados no implica que los uniformados tengan carta blanca para actuar contra los migrantes. ¿La razón? La Ley Posse Comitatus de 1978 impide a los militares realizar acciones de orden civil, es decir, no pueden detener ni procesar a personas que intentan cruzar la frontera, recuerda The Huffington Post.
Otro de los puntos flacos de su amenaza tiene que ver con cómo contener la cantidad de migrantes que llegan a lo largo de la frontera sur, pues los centros de detención se encuentran al tope de su capacidad máxima, y ese territorio es tan amplio y permeable que garantizar su hermetismo es casi imposible.
Trump también ha advertido que podría suprimir el derecho constitucional de dar la ciudadanía estadounidense por nacimiento, tras asegurar —falsamente— que EE.UU. es el único país que la otorga.
Pero aunque el mandatario haya dicho que puede revocar ese derecho, eso es técnicamente inviable. La ciudadanía por nacimiento está contemplada en la Enmienda 14, por lo que dicha disposición solo podría suprimirse mediante una engorrosa reforma constitucional que requiere el voto del Congreso y de los estados del país.
A las puertas de las elecciones de medios término, que se celebrarán el próximo 6 de noviembre, Trump ha desplegado al Ejército estadounidense en la frontera para persuadir por la fuerza a los migrantes de que no es una buena idea cruzar, y ha amenazado con negarles el derecho al asilo a quienes hayan llegado.
Esas dos medidas, sin embargo, tendrían que cruzar grandes obstáculos jurídicos, lo que parece indicar que el propósito de los anuncios tiene objetivos más electorales que prácticos, advierte un análisis de AP.
Piedras contra fusiles
El mandatario estadounidense ha demonizado a los migrantes centroamericanos y ha calificado de "invasión" las largas caminatas que hacen a pie desde países como Honduras y Guatemala. Sin embargo, aunque Trump aseguró este jueves que el ejército respondería con fusiles ante cualquier ataque con piedras, este viernes moderó su posición y dijo que en ese caso los soldados solo efectuarían arrestos, refiere Excélsior.Esa declaración anticipa un posible choque que podría generarse en los próximos días, conforme avanza la caminata. Sin embargo, el propósito soterrado de esas palabras parece tener tintes electorales, tal como advirtió recientemente el economista y profesor de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Enrique Dussel Peters.
"No tengo los mejores servicios de inteligencia, pero tampoco creo en las coincidencias. En todo caso, no descarto que en estos 10 días Trump aumente su retórica contra la inmigración para salir mejor parado en las urnas", dijo Peters a RT el pasado martes.
El discurso anti-inmigración de Trump, que le garantizó la victoria electoral en 2016, se ha exacerbado en las últimas semanas para tratar de persuadir el voto republicano y así garantizar la mayor cantidad de curules en las dos cámaras del Congreso a días de la elección.
De hecho, la semana pasada Trump dejó en evidencia el uso político que hace del tema de la caravana con el propósito de buscar votos para la bancada republicana. "Cada vez que usted vea una caravana, o personas que vienen ilegalmente, o intentan ingresar ilegalmente a nuestro país, piense y culpe a los demócratas por no darnos los votos para cambiar nuestras patéticas leyes de inmigración", escribió en su cuenta de Twitter.
¿Qué pueden hacer las tropas en la frontera?
El inquilino de la Casa Blanca ha evitado dar mayores detalles sobre cómo piensa reformar el sistema de asilo, aunque las leyes estadounidenses permiten a los migrantes solicitar esa condición en la frontera o después de cruzarla. Aparentemente, la idea de Trump es restringir esa posibilidad únicamente a los puestos oficiales de ingreso."A estas caravanas ilegales no se les permitirá el ingreso a Estados Unidos y deben regresar ahora, porque están perdiendo su tiempo", dijo este jueves el mandatario, que ha prometido que enviará al menos 5.200 soldados adicionales para resguardar la frontera entre México y EE.UU.
Sin embargo, el despliegue de soldados no implica que los uniformados tengan carta blanca para actuar contra los migrantes. ¿La razón? La Ley Posse Comitatus de 1978 impide a los militares realizar acciones de orden civil, es decir, no pueden detener ni procesar a personas que intentan cruzar la frontera, recuerda The Huffington Post.
Otro de los puntos flacos de su amenaza tiene que ver con cómo contener la cantidad de migrantes que llegan a lo largo de la frontera sur, pues los centros de detención se encuentran al tope de su capacidad máxima, y ese territorio es tan amplio y permeable que garantizar su hermetismo es casi imposible.
Trump también ha advertido que podría suprimir el derecho constitucional de dar la ciudadanía estadounidense por nacimiento, tras asegurar —falsamente— que EE.UU. es el único país que la otorga.
Pero aunque el mandatario haya dicho que puede revocar ese derecho, eso es técnicamente inviable. La ciudadanía por nacimiento está contemplada en la Enmienda 14, por lo que dicha disposición solo podría suprimirse mediante una engorrosa reforma constitucional que requiere el voto del Congreso y de los estados del país.
MARCHA DE INMIGRANTES
Un rostro demasiado joven
Esta
marcha avanza lento, los migrantes caminan al ritmo del sol y sus 36
grados que les han acompañado buena parte de los 460 kilómetros que
separan Esquipulas, el primer tramo de suelo guatemalteco que pisaron,
de Tecún Umán, el último antes de ingresar a México. Llevan menos de la
quinta parte del camino que deben recorrer antes de pisar Estados
Unidos, lo que ven como su destino.
Por Pablo Pérez García
El rostro de esta caravana es demasiado joven, uno de cada cuatro migrantes es menor de edad, según la organización Save the Children registró a su salida de Honduras, pero también es prematuramente viejo. Así es Santos, un hombre de 48 años que dice:“A mí allá ya nadie me da trabajo. Yo ya viví. Me voy por mis hijas, a ver si ellas tienen el futuro que allá no hay”.
Al hablar con los caminantes se da uno cuenta de que la mayoría solo tuvo acceso a la educación primaria, porque tuvieron que trabajar para apoyar a la familia, porque el gasto era mucho para una población empobrecida o simplemente porque en su comunidad no había escuela, mucho menos maestro que les enseñara más allá de las letras básicas y unas cuantas sumas y multiplicaciones.
La migración empobrecida es triste, pero los centroamericanos sacan alegría aunque sea exprimiendo la desgracia. En cuanto llegan al pueblo van a buscar la plaza central, donde saben que los migrantes llegan a dormir a las bancas y lavar sus escasas ropas en la fuente. Ahí están los otros, esperando reconocer hondureños recién llegados e invitar a gritar: “¡Fuera JOH!, ¡Es pa´fuera que va!”. Y en acto patriotero (que a nadie se le ocurre estando en su tierra) se juntan para cantar el himno hondureño con la mano en el pecho. Juan Orlando Hernández (JOH) les ha prometido un retorno seguro en autobuses pagados por el gobierno y reporta que ya miles han abandonado el sueño migratorio. Los caminantes dicen que solo los más enfermos y cansados han aceptado la oferta. “¡Ese presidente es un pícaro! (Y cuando lo dice un hondureño eso suena mucho más grave de lo que nos imaginamos otros hispanohablantes) ¡Al que vuelva; o lo mata la policía militar o lo mata el hambre!”.
En México también existen los posicionamientos racistas y xenófobos, la polarización absoluta en la que solo cabe el bien y el mal… y el mal son los otros. El triunfo del discurso racista de Donald Trump permeado al sur y repetido por aquellos que él mismo llamó narcotraficantes y violadores durante su campaña. Los morenos discriminando a los que son apenas más morenos.
Pero hay otra experiencia de la migración, la que se ve en los caminos y las calles de Guatemala y México. Ahí no falta el trago de agua o el bocado para llevarse a la boca. Mientras reparte plátano frito con queso un guatemalteco se justifica: “Cada país, todos nosotros tenemos eso de la migración, mi madre fue migrante en su época”. Así dice Carlos, maestro de educación primaria de San Marcos, recordando cuando el conflicto armado expulsó a miles de guatemaltecos. En México se repite la historia, el nombre de “Las patronas”, las mujeres que lanzan con precisión paquetes de comida a los viajeros que pasan raudos a lomos del tren llamado “la bestia”, es repetido con devoción entre las filas de la caravana, saben que no están solos en el camino, o quieren pensarlo para enfrentar con optimismo los 2.150 kilómetros que les faltan.
Paralela a los cientos de grupos que se han desprendido de la caravana principal, y los que salieron después, animados por las noticias, hay otro grupo cruzando México: son las madres migrantes que buscan a sus hijos. Cada año salen de El Salvador con los retratos de los ausentes al pecho para recorrer seis países. Tan solo en México hay oficialmente 37.000 desaparecidos, mexicanos, de los migrantes nadie sabe nada al no haber cifras oficiales. Ellas buscan en cárceles y lugares de trabajo algún rastro de sus hijos, como un tipo de madres de Plaza de Mayo itinerantes, y en su mayoría indígenas.
Las madres encuentran a los viajeros en Huixtla, México. Los abrazan y les dicen, serias y amorosas: “No dejés de llamarle a tu mamá, ¡nunca!”. Saben que ni ellas pueden detener la migración, pero también los años de recorrer México les han enseñado que muchos no vuelven a llamar a casa por la vergüenza de no haber cumplido el sueño y las promesas con las que dejaron su hogar. “¡No importa que te metan presa, que estés pobre, que quedes preñada, decile a tu mamá siempre dónde estás, que no te gane el orgullo!”, dicen ante los pocos muchachos que se arremolinan frente a ellas; el contingente mayor, más de tres mil, continúa muy lento su paso de Huixtla a Arriaga.
El tránsito de los migrantes se vuelve más difícil al ingresar a México. Los acuerdos internacionales en materia de refugio humanitario obligan al país a recibir a todo aquel viajero que solicite asilo, incluso a los que carecen de documentos de viaje. Pero el gobierno de Enrique Peña Nieto, al cual le quedan menos de dos meses antes de pasar la estafeta al del izquierdista Andrés Manuel López Obrador, demostró su servilismo (el principal asesor de Peña es, según se cuenta, amigo personal de Jared Kushner, yerno de Trump) enviando policías federales a la frontera ribereña en vez de agentes migratorios, lo que desembocó en el zafarrancho con gases y escudos que después fue utilizado por los medios conservadores para acusar a los migrantes de violentos invasores, transmitiendo incansablemente las imágenes de una turba de miles irrumpiendo en el puesto fronterizo al tratar de huir de un puente de un kilómetro de largo saturado de gases lacrimógenos, mientras algunos se lanzaban al río Suchiate para no asfixiarse.
Osiel tiene 21 pero parece de 15, o acaso solo dice que tiene 21, salió de casa solo con su guitarra, “y me ha ayudado mucho, para comer un poco, para que me den “jalón” porque dicen: “¡Hey músico! ¿A dónde vas?”. Hoy toca para animar a los que pernoctan en el puente, piden música catracha. “No, solo me gusta la música viejita, la de los 80”.
El rostro de esta caravana es demasiado joven, uno de cada cuatro migrantes es menor de edad, según la organización Save the Children registró a su salida de Honduras, pero también es prematuramente viejo. Así es Santos, un hombre de 48 años que dice:“A mí allá ya nadie me da trabajo. Yo ya viví. Me voy por mis hijas, a ver si ellas tienen el futuro que allá no hay”.
Al hablar con los caminantes se da uno cuenta de que la mayoría solo tuvo acceso a la educación primaria, porque tuvieron que trabajar para apoyar a la familia, porque el gasto era mucho para una población empobrecida o simplemente porque en su comunidad no había escuela, mucho menos maestro que les enseñara más allá de las letras básicas y unas cuantas sumas y multiplicaciones.
La migración empobrecida es triste, pero los centroamericanos sacan alegría aunque sea exprimiendo la desgracia. En cuanto llegan al pueblo van a buscar la plaza central, donde saben que los migrantes llegan a dormir a las bancas y lavar sus escasas ropas en la fuente. Ahí están los otros, esperando reconocer hondureños recién llegados e invitar a gritar: “¡Fuera JOH!, ¡Es pa´fuera que va!”. Y en acto patriotero (que a nadie se le ocurre estando en su tierra) se juntan para cantar el himno hondureño con la mano en el pecho. Juan Orlando Hernández (JOH) les ha prometido un retorno seguro en autobuses pagados por el gobierno y reporta que ya miles han abandonado el sueño migratorio. Los caminantes dicen que solo los más enfermos y cansados han aceptado la oferta. “¡Ese presidente es un pícaro! (Y cuando lo dice un hondureño eso suena mucho más grave de lo que nos imaginamos otros hispanohablantes) ¡Al que vuelva; o lo mata la policía militar o lo mata el hambre!”.
Tensión
En todo Centroamérica y en México parece que se viven dos caravanas migrantes diferentes. Una está en redes y es una batalla encarnizada entre aquellos que llaman a defender la soberanía de las fronteras nacionales y ven en los hondureños una poderosa fuerza invasora y los que tratan de hacer ver la cara humana de los procesos migratorios. Esto en una serie de países que comparten los colores de la bandera por haber sido uno solo en el pasado (los colores albicelestes que son, sí, una herencia de la influencia sudamericana en sus procesos revolucionarios).En México también existen los posicionamientos racistas y xenófobos, la polarización absoluta en la que solo cabe el bien y el mal… y el mal son los otros. El triunfo del discurso racista de Donald Trump permeado al sur y repetido por aquellos que él mismo llamó narcotraficantes y violadores durante su campaña. Los morenos discriminando a los que son apenas más morenos.
Pero hay otra experiencia de la migración, la que se ve en los caminos y las calles de Guatemala y México. Ahí no falta el trago de agua o el bocado para llevarse a la boca. Mientras reparte plátano frito con queso un guatemalteco se justifica: “Cada país, todos nosotros tenemos eso de la migración, mi madre fue migrante en su época”. Así dice Carlos, maestro de educación primaria de San Marcos, recordando cuando el conflicto armado expulsó a miles de guatemaltecos. En México se repite la historia, el nombre de “Las patronas”, las mujeres que lanzan con precisión paquetes de comida a los viajeros que pasan raudos a lomos del tren llamado “la bestia”, es repetido con devoción entre las filas de la caravana, saben que no están solos en el camino, o quieren pensarlo para enfrentar con optimismo los 2.150 kilómetros que les faltan.
Paralela a los cientos de grupos que se han desprendido de la caravana principal, y los que salieron después, animados por las noticias, hay otro grupo cruzando México: son las madres migrantes que buscan a sus hijos. Cada año salen de El Salvador con los retratos de los ausentes al pecho para recorrer seis países. Tan solo en México hay oficialmente 37.000 desaparecidos, mexicanos, de los migrantes nadie sabe nada al no haber cifras oficiales. Ellas buscan en cárceles y lugares de trabajo algún rastro de sus hijos, como un tipo de madres de Plaza de Mayo itinerantes, y en su mayoría indígenas.
Las madres encuentran a los viajeros en Huixtla, México. Los abrazan y les dicen, serias y amorosas: “No dejés de llamarle a tu mamá, ¡nunca!”. Saben que ni ellas pueden detener la migración, pero también los años de recorrer México les han enseñado que muchos no vuelven a llamar a casa por la vergüenza de no haber cumplido el sueño y las promesas con las que dejaron su hogar. “¡No importa que te metan presa, que estés pobre, que quedes preñada, decile a tu mamá siempre dónde estás, que no te gane el orgullo!”, dicen ante los pocos muchachos que se arremolinan frente a ellas; el contingente mayor, más de tres mil, continúa muy lento su paso de Huixtla a Arriaga.
Amenaza
El gobierno de Estados Unidos, más específicamente la incansable cuenta de Twitter de Donald Trump, ha amenazado con retirar apoyo económico a los países centroamericanos por permitir la salida y el paso de los hondureños que dicen dirigirse a la frontera sur de ese país. La amenaza ignora totalmente el convenio de movilidad internacional C-4, que permite a los habitantes de Honduras, Salvador, Nicaragua y Guatemala circular libremente por los cuatro países tan solo con su documento nacional. El gobierno del telecomediante guatemalteco Jimmy Morales no ha podido actuar en contra de los migrantes, pero la policía de caminos no permite que los guatemaltecos suban hondureños para darles “jalón” y acercarlos a la frontera, obligándolos a caminar tramos que la primera caravana logró hacer a lomos de transportes pesados y tráilers.El tránsito de los migrantes se vuelve más difícil al ingresar a México. Los acuerdos internacionales en materia de refugio humanitario obligan al país a recibir a todo aquel viajero que solicite asilo, incluso a los que carecen de documentos de viaje. Pero el gobierno de Enrique Peña Nieto, al cual le quedan menos de dos meses antes de pasar la estafeta al del izquierdista Andrés Manuel López Obrador, demostró su servilismo (el principal asesor de Peña es, según se cuenta, amigo personal de Jared Kushner, yerno de Trump) enviando policías federales a la frontera ribereña en vez de agentes migratorios, lo que desembocó en el zafarrancho con gases y escudos que después fue utilizado por los medios conservadores para acusar a los migrantes de violentos invasores, transmitiendo incansablemente las imágenes de una turba de miles irrumpiendo en el puesto fronterizo al tratar de huir de un puente de un kilómetro de largo saturado de gases lacrimógenos, mientras algunos se lanzaban al río Suchiate para no asfixiarse.
Barreras y cadenas
Ha pasado casi una semana del incidente del puente internacional, y ahora la frontera de México tiene dos barreras metálicas y una gruesa cadena. La población que vive del comercio se desespera cada vez más mientras los migrantes, en grupos cada día más nutridos, siguen llegando al lado guatemalteco a hacer fila bajo el sol en un puente que cuenta solo con un estrecho pasillo de sombra al lado. Organizaciones humanitarias han instalado baños portátiles y depósitos de agua, los migrantes no se quieren ir porque unos días atrás dejaron entrar a 45 al país del norte para que aplicaran solicitud de refugio humanitario, unos días antes dicen que entraron casi cien. El rumor es que alguno se alejó del puente solo para encontrar que sus compañeros habían logrado pasar mientras él procuraba comida o agua. Desde entonces no quieren abandonar el puente. Esperan que lleguen más, “así somos frágiles, en número somos fuertes, así no nos van a poder detener”, dice Juan Carlos, un soldador de 29 años que no oculta su rechazo al gobierno hondureño, “si allá dicen que hay empleo y está todo bien, nadie migraría, pero mire acá, ¡cuántos hay!”.Osiel tiene 21 pero parece de 15, o acaso solo dice que tiene 21, salió de casa solo con su guitarra, “y me ha ayudado mucho, para comer un poco, para que me den “jalón” porque dicen: “¡Hey músico! ¿A dónde vas?”. Hoy toca para animar a los que pernoctan en el puente, piden música catracha. “No, solo me gusta la música viejita, la de los 80”.
Miles de migrantes se dirigen hacia EE.UU. en un acto de desobediencia civil pacífica
Publicado: 30 oct 2018 18:44 GMT | Última actualización: 30 oct 2018 18:45 GMT - RT
Cuando
un sistema político obstaculiza la movilidad humana es señal clara de
su debilidad y su autoritarismo. Así como el muro de Berlín simbolizaba
la decadencia del comunismo realmente existente, los nuevos muros de
Donald Trump, Juan Orlando Hernández, Jimmy Morales y Enrique Peña Nieto
indican una crisis de legitimidad del sistema neoliberal.
Miles de migrantes centroamericanos hoy hacen su camino por el territorio mexicano hacia EE.UU., en un abierto acto de desobediencia civil pacífica a las reglas del orden mundial. En lugar de esconderse y andar a salto de mata en pequeños grupos, estos migrantes marchan juntos y a plena luz del día. Como Martin Luther King con su marcha supuestamente 'ilegal' de Selma a Montgomery a favor de las libertades de los estadounidenses, hoy los migrantes también defienden sus derechos humanos fundamentales.
Donald Trump ha respondido con su típica actitud agresiva y racista: amenazando con cortar el suministro de recursos a Centroamérica, suspender los acuerdos de libre comercio con México y enviar las Fuerzas Armadas a la frontera sur de EE.UU. Este domingo, 28 de octubre, su Patrulla Fronteriza incluso realizó un ensayo utilizando armas de grueso calibre y vallas para cerrar temporalmente tres puentes internacionales, como si estuvieran repeliendo un ataque armado desde México.
Los gobiernos de México, Honduras y Guatemala también han hecho todo lo posible por obstaculizar el tránsito de los migrantes desplegando policías, gases lacrimógenos y una agresiva guerra propagandística para convencer a los migrantes a detener su marcha y retornar a sus hogares. Esto no es un fenómeno aislado. En Europa, por ejemplo, también ha habido un enorme crecimiento de las fuerzas políticas antimigrantes y racistas: en Francia, Austria, Reino Unido y Suecia, entre otros países. En Brasil, Jair Bolsonaro acaba de llevar esta misma lógica autoritaria hasta la Presidencia de la República.
Recordemos cómo durante la guerra fría los ideólogos del bloque capitalista criticaban duramente la supuesta falta de libertades en el bloque soviético. Utilizaban constantemente el ejemplo del muro de Berlín y, en general, las limitaciones al tránsito extranjero como ejemplo del carácter autoritario de aquellos regímenes.
Pero hoy, quienes construyen muros y están obsesionados con limitar el tránsito de las personas son, precisamente, los países del 'Occidente' que, supuestamente, defendían tanto la libertad. El mundo globalizado está atravesado por una enorme contradicción: fluyen libremente las mercancías, pero los seres humanos son criminalizados y gaseados cuando intentan cruzar las fronteras.
¿Te parece correcta esta situación? ¿Qué pasaría si las personas pudiéramos transitar tan libremente como las cosas?
Miles de migrantes centroamericanos hoy hacen su camino por el territorio mexicano hacia EE.UU., en un abierto acto de desobediencia civil pacífica a las reglas del orden mundial. En lugar de esconderse y andar a salto de mata en pequeños grupos, estos migrantes marchan juntos y a plena luz del día. Como Martin Luther King con su marcha supuestamente 'ilegal' de Selma a Montgomery a favor de las libertades de los estadounidenses, hoy los migrantes también defienden sus derechos humanos fundamentales.
Donald Trump ha respondido con su típica actitud agresiva y racista: amenazando con cortar el suministro de recursos a Centroamérica, suspender los acuerdos de libre comercio con México y enviar las Fuerzas Armadas a la frontera sur de EE.UU. Este domingo, 28 de octubre, su Patrulla Fronteriza incluso realizó un ensayo utilizando armas de grueso calibre y vallas para cerrar temporalmente tres puentes internacionales, como si estuvieran repeliendo un ataque armado desde México.
Los gobiernos de México, Honduras y Guatemala también han hecho todo lo posible por obstaculizar el tránsito de los migrantes desplegando policías, gases lacrimógenos y una agresiva guerra propagandística para convencer a los migrantes a detener su marcha y retornar a sus hogares. Esto no es un fenómeno aislado. En Europa, por ejemplo, también ha habido un enorme crecimiento de las fuerzas políticas antimigrantes y racistas: en Francia, Austria, Reino Unido y Suecia, entre otros países. En Brasil, Jair Bolsonaro acaba de llevar esta misma lógica autoritaria hasta la Presidencia de la República.
Recordemos cómo durante la guerra fría los ideólogos del bloque capitalista criticaban duramente la supuesta falta de libertades en el bloque soviético. Utilizaban constantemente el ejemplo del muro de Berlín y, en general, las limitaciones al tránsito extranjero como ejemplo del carácter autoritario de aquellos regímenes.
Pero hoy, quienes construyen muros y están obsesionados con limitar el tránsito de las personas son, precisamente, los países del 'Occidente' que, supuestamente, defendían tanto la libertad. El mundo globalizado está atravesado por una enorme contradicción: fluyen libremente las mercancías, pero los seres humanos son criminalizados y gaseados cuando intentan cruzar las fronteras.
¿Te parece correcta esta situación? ¿Qué pasaría si las personas pudiéramos transitar tan libremente como las cosas?
@JohnMAckerman
México: El gobierno incurre en omisión criminal contra la caravana
por Blanche Petrich - LA JORNADA
Desde
donde acamparon los más de seis mil desplazados del éxodo
centroamericano, en la localidad istmeña de Matías Romero, colindante
con Veracruz, el titular de la Defensoría de los Derechos Humanos del
Pueblo de Oaxaca (DDHPO), Arturo Peimbert, denunció que el Estado
mexicano está incurriendo en una
omisión criminalal dejar sin protección y asistencia a estos migrantes, 90 por ciento integrado por familias y casi una tercera parte niños y niñas.
Y peor aún, al echar mano a todo tipo de presiones, amenazas y acciones directas para hacer más arduo el avance de estas víctimas, expulsadas de sus países por la violencia. El gobierno mexicano ha fallado en implementar un modelo eficiente de intervención para dar la debida atención humanitaria a estos ciudadanos, que cumplen ya 15 días de recorrido por territorio mexicano en condiciones de extrema precariedad.
Peimbert y el equipo de la defensoría
oaxaqueña asistieron y observaron el tránsito de la caravana desde el
momento en el que la columna humana dejó territorio chiapaneco para
entrar a Oaxaca y hasta su salida hacia Veracruz.
Hubo un momento, relató, en el que se
abrió la oportunidad de agilizar y humanizar el camino del éxodo con la
disponibilidad de autobuses para trasladarlos.
Fue en Juchitán, donde la caravana
permaneció dos días reorganizando su ruta. Con la intervención de
diversos actores, entre ellos universidades e iglesias de Oaxaca, se
había apalabrado el uso de 70 autobuses. Según un censo que levantó la
DDHPO en Arriaga, una estación antes, había poco más de 7 mil 300
personas.
Pero funcionarios del gobierno federal, y esto me consta, hicieron insistentes llamadas telefónicas a los dueños de las empresas de transportistas oaxaqueños. Los presionaron, incluso los amenazaron con acusarlos de tráfico de personas y de quitarles las concesiones si cedían sus unidades. Les advirtieron que incluso corrían peligro, ya que entre los centroamericanos supuestamente vienen pandilleros, cosa que hasta ahora no se ha demostrado. Y al final, anoche los transportistas cedieron y se negaron a facilitar los autobuses. Así, dieron la espalda a estas 7 mil personas.
Ni renta ni préstamo
Cuatro de los más poderosos
concesionarios del estado –Alejandra Gómez Candiani, presidenta de
Transportes Urbanos de la Ciudad de Oaxaca y de la sociedad cooperativa
Choferes del Sur; Erasmo Medina, de la empresa Transportes Urbanos y
Suburbanos Guelatao; Moisés Villanueva, de Servicios de Transportación
Exprés de Antequera, y Alberto Rebollar, de Alianza de Transporte
Multimodal de la Ciudad de Oaxaca– anunciaron que
no iban a brindar el servicio ni en renta ni en préstamo.
Y con ello se
endureció el cerco con que el gobierno federal ha intentado que los caravaneros no avancen hacia Ciudad de México.
Este retiro de un apoyo vital a miles
de migrantes que ya vienen desfallecientes forma parte de un patrón de
acciones implementadas fundamentalmente por la Policía Federal, la
Gendarmería y el Instituto Nacional de Migración para obstaculizar la
movilidad de la caravana, insiste Peimbert.
Y constituye una flagrante violación al derecho humanitario al que el Estado mexicano está obligado a observar.
Tráfico de personas
Pareciera, dijo, que la finalidad es impedir su llegada a Ciudad de México.
Pero si pudieran llegar a la capital, ya en mejores condiciones físicas, se podría propiciar un debate que les permitiera reflexionar sobre su situación de migrantes y quizá rencauzar la caravana.
A partir del jueves 1º de noviembre la
columna de desplazados enfrentó una nueva modalidad de hostigamiento.
“Documentamos que a lo largo de todo el trayecto policías y agentes
migratorios estuvieron deteniendo a los tráileres, camiones, pickups,
camionetas e incluso vehículos particulares que solidariamente daban
aventón a los más vulnerables, niños, mujeres y discapacitados. Su
argumento es que quienes los llevaran podrían incurrir en el delito de
tráfico de personas.”
Y en Matías Romero sólo se les permitió acampar en lo que el ombudsmanoaxaqueño describe como
un terreno sin luz, sin cubierta, con víboras. Durante la noche cayó una tormenta. Agregó:
Esta es una violación más: según la reforma a la ley de derechos humanos, el artículo uno constitucional establece que cualquier reglamento queda supeditado al cumplimiento de las obligaciones del Estado en caso de una crisis humanitaria, y esta lo es. En el momento de bajar a niños y mujeres de los vehículos y obligarlos a caminar decenas de kilómetros bajo el sol los expusieron a que se insolaran, deshidrataran, desfallecieran y sufrieran consecuencias graves en su salud.
El titular de la defensoría oaxaqueña
informó que se emitió una medida cautelar a todas las autoridades del
DIF nacional y estatal, a la Secretaría de Salud, a las comisiones para
la protección de la niñez, a policías de todos los órdenes y a agentes
migratorios
para que se abstengan de seguir implementando acciones que obstruyan el paso de la caravana y la asistencia a los más vulnerables.
Manos insuficientes del INM
Enumeró todas las acciones
de autoridades que, a su juicio, constituyen violaciones graves al
derecho humanitario: ausencia de un protocolo de intervención ante un
grupo humano de esta magnitud y en extremas condiciones de
vulnerabilidad, ausencia de intervención de las secretarías de
Gobernación y Relaciones Exteriores, obligadas a estar presentes, y no
dejar todo el manejo de la crisis en las manos insuficientes del INM.
Detalló, por ejemplo, que la Secretaría
de Salud sólo desplegó una ambulancia en la ruta y la Cruz Roja otras
cuatro, para atender a más de 7 mil personas realizando un esfuerzo
sobrehumano. Todos tienen instrucciones de retirarse a las siete de la
noche. A lo largo del día fueron atendidos cientos de niños menores de
10 años con graves problemas broncorrespiratorios y fiebre de 38 y 39
grados. Dos mujeres embarazadas empezaron a tener señales de partos
espontáneos y fueron trasladadas al hospital general de Juchitán, que se
negó a atenderlos. Fueron ingresadas en un hospital privado, con pocos
recursos, Juquila.
Además, se registraron tres casos de
niños con dengue hemorrágico, se han realizado más de 2 mil curaciones
de llagas en los pies, cientos de casos de deshidratación.
Es un milagro que hasta ahora no se hayan registrado más pérdidas de vidas.
Madres de desaparecidos abogan por el derecho a migrar
Blanche Petrich - LA JORNADA
De la Cumbre Mundial de Madres de
Migrantes Desaparecidos que inició ayer en Tlatelolco, con delegaciones
procedentes de Centroamérica, México, el Magreb y África Subsahariana,
se espera que surja una red global que articule esfuerzos de búsqueda,
denuncia y presión a los gobiernos que, con políticas negligentes en
materia migratoria y de derechos humanos, contribuyen a la continuación y
multiplicación de estas tragedias.
Madres y hermanos de 10 colectivos de
buscadores de personas desaparecidas en México dieron la bienvenida a
las delegaciones de otros países que viven pérdidas similares. “Aquí no
son extranjeros, son nuestros hermanos, sean bienvenidos a nuestra
tierra, aunque el país sea también una enorme fosa común”, saludó el
guerrerense Mario Vergara, fundador de Los Otros Desaparecidos, de
Iguala.
María Herrera, la michoacana que busca a
cuatro hijos, figura emblemática entre los colectivos de buscadores,
expresó que el gobierno saliente se va con la marca de no haber hecho ni
siquiera lo más básico contra la desaparición forzada, facilitar que
los miles de restos encontrados y rescatados en infinidad de fosas
comunes o clandestinas puedan ser identificados. En cuanto al nuevo
gobierno dijo: “Quizá tenga las mejores intenciones. Falta ver si lo
dejan”.
El abogado argelino Kosalia Zerguine,
quien representa a unas 500 mujeres de hijos migrantes desaparecidos en
ese país y la vecina Túnez, asentó que el sentido de esta cumbre “es
reafirmar que en ningún lugar del mundo nadie debe sentirse solo en su
lucha”.
En sesión plenaria, las participantes se
presentaron. En árabe, español o francés, tunecinas, guatemaltecas,
senegalesas, hondureñas, mauritanas o salvadoreñas, se hermanaron al
mencionar a sus hijos o hermanos desaparecidos, al recordar la última
llamada, la despedida y los años de búsqueda y espera.
Así, Farouk y Muna, matrimonio tunecino,
contó cómo su hijo Abdullah, junto con 36 jóvenes, se embarcaron hacia
Sicilia. Tienen pruebas de que llegaron a buen puerto, pero después se
desvanecieron. El gobierno italiano se ha negado a ayudar en la
investigación de su paradero.
Muy parecida a la historia de Marco
Antonio Amador, de Tegucigalpa. Su madre María Elizabeth Martínez,
asidua de las caravanas del Movimiento Migrante Mesoamericano, sabe que
su hijo llegó a Laredo, pero no ha vuelto a saber nada. El gobierno
mexicano tiene desde años un expediente abierto, pero no ha dado
resultados. O el de la nicaragüense Aminta Bustillo. O el de la
guatemalteca María Hernández Torres. O tantas otras.
En casi todas las intervenciones se
escuchó la defensa universal del derecho a migrar. Una madre de Túnez,
gestora de una organización que representa a más de 400 mujeres buscando
a sus hijos, explicó el impulso que mueve en el mundo actual los flujos
migratorios en todo el planeta: “Porque en todos lados hay jóvenes que,
desde su realidad de pobreza y falta de oportunidades, quieren conocer
otra vida. Y cuando tienen esos sueños nada los para, como yo no pude
parar a mi hijo: ni una Europa que cierra sus puertas, ni nuestros
gobiernos mafiosos, ni las políticas migratorias asesinas”.
El fraile franciscano Tomás González,
director del albergue La 72, en Tenosique, Tabasco, definió el trabajo
de las madres de migrantes desaparecidos como “punta de lanza”de todos
los movimientos por los derechos humanos, “porque nos han enseñado que
la lucha se hace a pie, a ras de la tierra, cruzando fronteras y mares,
buscando justicia y un cambio en las políticas migratorias letales de
los gobiernos”.
Hasta 4 de 10 migrantes que van a México desaparecen: ¿Cuántos de la caravana llegarán a EE.UU.?
Publicado: 4 nov 2018 18:34 GMT | Última actualización: 4 nov 2018 18:36 GMT - RT
Según las estadísticas, de los poco más de
400.000 personas que pasan por México cada año en busca de una vida
mejor, 160.000 extranjeros acaban mal.
Migrantes centroamericanos van hacia EE.UU., Sayula de Alemán (México), el 3 de noviembre de 2018.
Hannah McKay / Reuters
Mientras
la caravana de unos 7.000 migrantes centroamericanos se dirige rumbo a
Estados Unidos, donde quieren instalarse para escapar de la pobreza y la
violencia que predomina en sus países de origen, su travesía por México
no es un camino de rosas, y no solo por las carencias y dificultades
diarias que afrontan durante su caminata.
Los migrantes centroamericanos sufren robos, extorsiones, torturas, asaltos por miembros del crimen organizado e incluso desaparecen sin dejar rastro. Las mujeres, además, corren el riesgo de caer víctimas de tráfico sexual.
Se estima que son poco más de 400.000 las personas que cruzan México cada año, y según datos de las organizaciones Movimiento Migrante Mesoamericano, Sin Fronteras y Amnistía Internacional, proporcionados a Publimetro, el destino de 160.000 extranjeros queda desconocido.
"A las organizaciones nos puede llevar mucho tiempo levantar un censo, pero de que la estadística negra ―cifra que no se reconoce o no es contabilizada― es enorme, lo es", comentó Figueroa a Publimetro.
La mayoría de los que acaban perjudicados provienen del llamado Triángulo del Norte de Centroamérica y de acuerdo con los datos de la Procuraduría General de la República (PGR), compartidos con el citado portal, los casos de desapariciones son los más elevados entre los guatemaltecos y hondureños, seguidos de argentinos, brasileños, nicaragüenses, peruanos, ecuatorianos, costarricenses y los de Belice.
La encargada regional de comunicación del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), Francesca Fontanini, indicó que el Gobierno mexicano no logra presentar una estadística creíble y que a día de hoy no hay un censo exacto, pero se conocen casos de miles de desapariciones.
El Gobierno de México informó este sábado que más de 3.000 migrantes de la caravana solicitaron asilo. En el estado de Chiapas, las peticiones de la condición de refugio suman 3.230, de las que 2.793 se encuentran en trámite. En el estado de Oaxaca, el refugio fue solicitado por 27 personas. Cuántos migrantes centroamericanos finalmente lograrán atravesar México y alcanzar EE.UU. solo queda por adivinar.
Los migrantes centroamericanos sufren robos, extorsiones, torturas, asaltos por miembros del crimen organizado e incluso desaparecen sin dejar rastro. Las mujeres, además, corren el riesgo de caer víctimas de tráfico sexual.
Se estima que son poco más de 400.000 las personas que cruzan México cada año, y según datos de las organizaciones Movimiento Migrante Mesoamericano, Sin Fronteras y Amnistía Internacional, proporcionados a Publimetro, el destino de 160.000 extranjeros queda desconocido.
Estadística negra
La directora de Sin Fronteras, Nancy Ortega, comentó al medio que "en lugar de velar por los derechos de la población migrante, se la secuestra y se la extorsiona". Según detalló el miembro del Movimiento Migrante Mesoamericano Rubén Figueroa, las autoridades declaran a una persona como desaparecida después de seis meses, o hasta un año, de su ausencia, y que encima pocas familias denuncian las desapariciones."A las organizaciones nos puede llevar mucho tiempo levantar un censo, pero de que la estadística negra ―cifra que no se reconoce o no es contabilizada― es enorme, lo es", comentó Figueroa a Publimetro.
La mayoría de los que acaban perjudicados provienen del llamado Triángulo del Norte de Centroamérica y de acuerdo con los datos de la Procuraduría General de la República (PGR), compartidos con el citado portal, los casos de desapariciones son los más elevados entre los guatemaltecos y hondureños, seguidos de argentinos, brasileños, nicaragüenses, peruanos, ecuatorianos, costarricenses y los de Belice.
La encargada regional de comunicación del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), Francesca Fontanini, indicó que el Gobierno mexicano no logra presentar una estadística creíble y que a día de hoy no hay un censo exacto, pero se conocen casos de miles de desapariciones.
El Gobierno de México informó este sábado que más de 3.000 migrantes de la caravana solicitaron asilo. En el estado de Chiapas, las peticiones de la condición de refugio suman 3.230, de las que 2.793 se encuentran en trámite. En el estado de Oaxaca, el refugio fue solicitado por 27 personas. Cuántos migrantes centroamericanos finalmente lograrán atravesar México y alcanzar EE.UU. solo queda por adivinar.